Desde hace años los más jóvenes parecen haber olvidado que las enfermedades y las infecciones de transmisión sexual existen, siempre han existido, y año tras año solo hacen que aumentar los casos de infecciones de este tipo. Y ni aún así, el uso del preservativo aumenta. Por eso hay que dar la voz de alarma, porque una enfermedad o infección hoy, puede comprometer la fertilidad de los jóvenes el día de mañana.

Según el último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 376 millones de personas en el mundo son diagnosticadas al año de infecciones de transmisión sexual (ITS), cifra que se dispara en verano debido al aumento de relaciones sexuales con parejas esporádicas. La más común es la tricomoniasis, con 156 millones de nuevas infecciones anuales, la segunda más frecuente es la clamidia, con 127 millones de casos al año, seguida de la gonorrea (87 millones) y la sífilis (6,3 millones).

Las más comunes son la clamidia, la gonorrea, la sífilis y la tricomoniasis y, aunque pueden ser tratadas con antibióticos, desde la OMS aseguran que la resistencia a los medicamentos es una amenaza creciente, especialmente en el caso de la gonorrea, donde ya se han visto casos donde dicha bacteria ha creado resistencia a la gran mayoría de antibióticos del mercado.. Existen, además, otras enfermedades más graves causadas por virus como el herpes genital, la hepatitis B o el VIH que no pueden ser tratadas con antibióticos.

Pero hay más, y es que estas infecciones sexuales pueden derivar en problemas de salud como infertilidad, trastornos neurológicos y cardiovasculares, y además muchas de ellas facilitan el contagio de otras enfermedades, como el VIH. El herpes puede acabar desarrollando una meningoencifalitis, que es una complicación rara y grave pero que existe. La sífilis puede acabar »afectando al sistema nervioso central y producir cuadros de meningitis o cuadros similares a los ictus, afectación de los ojos, sordera…

“La clamidia es la enfermedad bacteriana más frecuente en mujeres menores de 25 años y, aunque en ocasiones puede no presentar síntomas, es una de las principales causas de infertilidad en la mujer” afirma la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la clínica de reproducción asistida Ginefiv. Y es que, a menudo, estas enfermedades no muestran unos síntomas concretos, por lo que es muy importante la prevención y someterse a revisiones rutinarias, para así poder detectarlas a tiempo.

En los hombres, estas infecciones son causantes de problemas en las vías seminales y en los testículos, y afectan a la capacidad de estos para originar espermatozoides sanos. “Consecuentemente, esto perjudica a la cantidad de espermatozoides producidos por el hombre, la movilidad, la morfología e incluso la integridad del ADN de estos” afirma la doctora.

Técnico de Laboratorio de diagnóstico Clínico y Gerente del Centro, especialista en el campo de las Enfermedades de Transmisión Sexual por más de 6 años. Otorgado en 2018 el Premio a la Excelencia Laboral en el campo de la medicina por su labor al cargo de la clínica.

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